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Secuestro de avión digno de "La risa en vacaciones"

EL arma con el que este demente produjo una movilización a nivel a nacional, el mismo día que se anunciaba que nos inyecatarían un 2% más de IVA entre otras lindezas: tres latas de jugo... además, el "terrorista" resultó ser chico You-Tube
Felipe Calderón aprovecha para hacerle a la Harrison Ford: el presidente heroíco que salva a su patria de un loco peligroso

Dice ser un pastor recuperado por Dios cuando era alcohólico y drogadicto
Juan Ramón Peña (Efe) México
Actualizado jueves 10/09/2009 14:01 horas
Tres latas de zumo de frutas rellenas de tierra y una lucecita de colores atada alrededor es todo lo que le hizo falta al boliviano Josmar Flores Pereira para secuestrar, amenazando con que tenía bombas, un avión con 104 personas a bordo y poner en vilo a todo México durante varias horas. Ya ha sido detenido y no hay heridos.
Su intento de advertir personalmente al presidente Felipe Calderón de una supuesta inminente catástrofe en forma de gigantesco terremoto acabó, por el momento, en el hangar de la Policía Federal y a la espera de un examen psiquiátrico.
"Viene un terremoto como nunca antes lo ha habido", dijo cuando fue presentado ante la prensa, esposado, sonriente, enérgico, ataviado con una camisa blanca.
Flores, de 44 años, es un hombre de manos grandes que dice ser un pastor religioso recuperado por Dios hace 17 años cuando, alcohólico y drogadicto, estaba a punto de poner fin a su propia vida.
"Me iba a electrocutar porque pensé que no podía cambiar, primero me reía de los hombres que hablaban de Dios (...), hasta que un día al borde del suicidio pensé '¿y si fuera real?'", narró enfervorizado.


Vídeos musicales
En Youtube se pueden ver varios vídeos con sus temas musicales inspirados en la religión y otro en el que habla de su conversión, se hace notar que fue sicario, y en él demuestra su habilidad con la pistola, disparando a tres monedas en el Cañón del Sumidero de Chiapas, además de hacer una impresionante exhibición de su dominio de los 'nunchakus' (un arma de artes marciales). También se le puede escuchar cantando un corrido y un tema cristiano.
Uno de los temas musicales del detenido.El secuestrador, según confesó, tomó conciencia en pleno vuelo de que la fecha, día 9 del mes 9 de un año acabado en 9, leída al revés, como mandan los cánones satánicos, daba como resultado 666, el número asociado al Anticristo. Y, pasada una hora de vuelo, sacó sus latas de zumo y comenzó su cometido.
Intentó obligar al piloto a dar siete vueltas en torno del aeropuerto de Ciudad de México, a donde se dirigía el vuelo, pero al no poder entrar en la cabina no le fue posible.
La aeronave descendió, y tras una negociación en la que insistía en hablar con Calderón, fue sometido por las fuerzas federales de seguridad.
Poco después, el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, comparecía ante una miríada de periodistas que perseguían la noticia del momento. Al fin y al cabo, México no vivía un secuestro aéreo desde 1972.
La noticia había conseguido asombrar a un país acostumbrado a escuchar sobre matanzas de narcotraficantes, huracanes devastadores y héroes políticos de vodevil.
"Ser mexicano es un don de Dios", clamó el 'profeta' esposado ante los periodistas. "El escudo mexicano es profético; esa águila que tiene la serpiente bajo sus garras dice que Jesucristo es México y tiene a Satanás bajo sus pies", afirmó.

El pánico a los terremotos en México
Comparecía feliz de poder aprovechar sus 15 minutos de fama, sin aparente temor o preocupación al que pudiera ser su destino en manos de las autoridades. La catástrofe elegida por Flores, el terremoto, concuerda con uno de los grandes temores de la población, sobre todo capitalina.
Tras el temblor de 8,1 en la escala de Richter sufrido en 1985, la madre de todos los desastres que han caído sobre México, la mayoría de los habitantes saben perfectamente cómo actuar en caso de sismo y lo ponen en práctica periódicamente ante pequeños temblores de tierra.
Muchos otros decidieron no exponerse y, tras la catástrofe, huyeron de la ciudad a establecerse en los estados cercanos, menos propensos a verse afectados.
Los periodistas disparaban una pregunta tras otra, pero ya los policías tomaban a Flores por los hombros para llevárselo y las cuestiones quedaban flotando en el aire sin respuesta. Una especialmente repetida: "¿Qué fumaste?".

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